Pensar la escritura como una cuerda implica reconocer que la escritura es un proceso integral, que se debe atender las diferentes etapas y brindarles las herramientas necesarias al estudiante para que pueda producir un texto, que implica claridad en las consignas, conocimientos del género y de los recursos del mismo, conocimiento del uso, sentido y forma del texto.
Si pensara la escritura como una cuerda y no como una línea recta cambiaria mí práctica al integrar de forma simultánea y conectada todos los componentes claves cómo la planificación, la gramática, la ortografía, la revisión y la autorregulación. En lugar de enseñarlos con un orden y por separado, los trabajaría de forma más integrada. Me llevo un gran desafío.
Considero que las hebras de la escritura son consideradas en las propuestas planteadas, pero con diferente intencionalidad o énfasis, tendemos a enfocarnos más en la estructura del texto, la transcripción y el pensamiento crítico, atendiendo al proceso mismo de escritura, en lo que refiere a sintaxis, se trabaja la elaboración de oraciones y puntuación pero sin profundizar en gramática, la hebra que personalmente considero que es la menos contemplada es el arte de la escritura.
Me quedé pensando en la pregunta inicial: ¿Y si pedirles a nuestros estudiantes que escriban no es lo mismo que enseñarles a escribir?
La respuesta me parece clara: no es lo mismo. Muchas veces nos enfocamos en que el producto final sea prolijo, que tenga buena ortografía, que “cumpla”. Pero si pensamos la escritura como una cuerda, con varias hebras que se entrelazan, entendemos que hay mucho más en juego.
En cuanto a la pregunta, diría que la transcripción, sintaxis y estructura del texto suelen estar presentes. Pero quizás estoy dejando de lado, sin darme cuenta, hebras clave como el arte de la escritura, ponerlos en situación: ¿para quién escriben? ¿Con qué propósito?
En nivel inicial, muchas veces se espera que los niños escriban su nombre, copien una palabra, o intenten producir algo, aunque sea con “garabatos”. Pero si pensamos la escritura como una práctica compleja, vemos que ahí ya están jugando muchas hebras: la intención, el destinatario, la elección de palabras, la representación gráfica.
Pensar la escritura como una cuerda implica reconocer que la escritura es un proceso integral, que se debe atender las diferentes etapas y brindarles las herramientas necesarias al estudiante para que pueda producir un texto, que implica claridad en las consignas, conocimientos del género y de los recursos del mismo, conocimiento del uso, sentido y forma del texto.
Si pensara la escritura como una cuerda y no como una línea recta cambiaria mí práctica al integrar de forma simultánea y conectada todos los componentes claves cómo la planificación, la gramática, la ortografía, la revisión y la autorregulación. En lugar de enseñarlos con un orden y por separado, los trabajaría de forma más integrada. Me llevo un gran desafío.
Considero que las hebras de la escritura son consideradas en las propuestas planteadas, pero con diferente intencionalidad o énfasis, tendemos a enfocarnos más en la estructura del texto, la transcripción y el pensamiento crítico, atendiendo al proceso mismo de escritura, en lo que refiere a sintaxis, se trabaja la elaboración de oraciones y puntuación pero sin profundizar en gramática, la hebra que personalmente considero que es la menos contemplada es el arte de la escritura.
Me quedé pensando en la pregunta inicial: ¿Y si pedirles a nuestros estudiantes que escriban no es lo mismo que enseñarles a escribir?
La respuesta me parece clara: no es lo mismo. Muchas veces nos enfocamos en que el producto final sea prolijo, que tenga buena ortografía, que “cumpla”. Pero si pensamos la escritura como una cuerda, con varias hebras que se entrelazan, entendemos que hay mucho más en juego.
En cuanto a la pregunta, diría que la transcripción, sintaxis y estructura del texto suelen estar presentes. Pero quizás estoy dejando de lado, sin darme cuenta, hebras clave como el arte de la escritura, ponerlos en situación: ¿para quién escriben? ¿Con qué propósito?
En nivel inicial, muchas veces se espera que los niños escriban su nombre, copien una palabra, o intenten producir algo, aunque sea con “garabatos”. Pero si pensamos la escritura como una práctica compleja, vemos que ahí ya están jugando muchas hebras: la intención, el destinatario, la elección de palabras, la representación gráfica.