En mi clase (primer año) siempre trato de llevar uno o dos enunciados sobre el tema que esté trabajando y los hago leer en voz alta. Algunos entienden lo leído y otros no captan. Sin embargo los niños que no entienden lo escrito les muestro una imagen sobre lo que se vaya a trabajar y lo puede describir sin dificultad.
Tengo en segundo año estudiantes que a pesar de leer en voz alta con fluidez, no logran responder preguntas muy sencillas sobre el texto o no pueden identificar la idea principal.
Para mejorar este aspecto utilizo estrategias como la lectura compartida y mediada.
Una estrategia que uso con frecuencia es la lectura dialógica: detenerme durante la narración para hacer preguntas, anticipar lo que puede pasar, o relacionar el cuento con algo que les haya sucedido. Por ejemplo, al leer un cuento donde un personaje tenía miedo de la oscuridad, les pregunté si alguna vez habían sentido algo parecido, y eso generó una conversación que les permitió conectar con el texto.
En mi experiencia, he podido observar que algunos niños y niñas leen en voz alta con fluidez, pero al momento de responder preguntas o explicar lo que leyeron no logran demostrar una comprensión real del texto. Para identificarlos suelo combinar lectura en voz alta con preguntas específicas sobre el contenido de un texto. También observo cómo se desempeña en actividades escritas y orales. Observo si puede resumir, interpretar o conectar ideas del texto.
Para acompañarles, trabajamos con sus conocimientos previos de un tema, realizamos una lectura guiada con pausas para reflexionar, utilizamos organizadores gráficos que les permitan visualizar la estructura del texto. Trabajamos mucho con el vocabulario, leemos en dupla.
En el aula me pasa muchas veces que algunos alumnos leen bastante bien en voz alta, con ritmo y todo, pero cuando les preguntás qué entendieron, se quedan en blanco o te tiran cualquier cosa. Ahí me doy cuenta de que pueden decodificar, pero no comprenden. Para acompañarlos, trato de no apurarme con la lectura: hacemos pausas, hablamos sobre lo que va pasando, usamos imágenes o dibujos para ayudarlos a visualizar, y muchas veces dramatizamos partes del texto. También me gusta trabajar con organizadores gráficos sencillos para que puedan ver la información más clara, y siempre vuelvo a lo importante que es hablar antes de leer, para que activen lo que ya saben.
En mi clase (primer año) siempre trato de llevar uno o dos enunciados sobre el tema que esté trabajando y los hago leer en voz alta. Algunos entienden lo leído y otros no captan. Sin embargo los niños que no entienden lo escrito les muestro una imagen sobre lo que se vaya a trabajar y lo puede describir sin dificultad.
Tengo en segundo año estudiantes que a pesar de leer en voz alta con fluidez, no logran responder preguntas muy sencillas sobre el texto o no pueden identificar la idea principal.
Para mejorar este aspecto utilizo estrategias como la lectura compartida y mediada.
Una estrategia que uso con frecuencia es la lectura dialógica: detenerme durante la narración para hacer preguntas, anticipar lo que puede pasar, o relacionar el cuento con algo que les haya sucedido. Por ejemplo, al leer un cuento donde un personaje tenía miedo de la oscuridad, les pregunté si alguna vez habían sentido algo parecido, y eso generó una conversación que les permitió conectar con el texto.
En mi experiencia, he podido observar que algunos niños y niñas leen en voz alta con fluidez, pero al momento de responder preguntas o explicar lo que leyeron no logran demostrar una comprensión real del texto. Para identificarlos suelo combinar lectura en voz alta con preguntas específicas sobre el contenido de un texto. También observo cómo se desempeña en actividades escritas y orales. Observo si puede resumir, interpretar o conectar ideas del texto.
En el aula me pasa muchas veces que algunos alumnos leen bastante bien en voz alta, con ritmo y todo, pero cuando les preguntás qué entendieron, se quedan en blanco o te tiran cualquier cosa. Ahí me doy cuenta de que pueden decodificar, pero no comprenden. Para acompañarlos, trato de no apurarme con la lectura: hacemos pausas, hablamos sobre lo que va pasando, usamos imágenes o dibujos para ayudarlos a visualizar, y muchas veces dramatizamos partes del texto. También me gusta trabajar con organizadores gráficos sencillos para que puedan ver la información más clara, y siempre vuelvo a lo importante que es hablar antes de leer, para que activen lo que ya saben.
Sinceramente, creo que a veces, en el…